Empezamos hoy la lectura de una serie de salmos bíblicos que nos irán acompañando a lo largo de los siguientes días:
“Feliz el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni se entretiene en el camino de los pecadores, ni se sienta en la reunión de los necios, sino que pone su gozo en la ley del Señor, meditándola día y noche.
Es como un árbol plantado junto al río: da fruto a su tiempo y sus hojas no se marchitan; todo lo que hace le sale bien.
No sucede lo mismo con los malvados, pues son como paja que se lleva el viento. No prevalecerán en el juicio los malvados ni los pecadores en la asamblea de los justos, por que el Señor protege el camino de los justos, pero el camino de los malvados conduce a la perdición”.