Una leyenda escandinava cuenta que en un castillo, una noche de tormenta, estaban los nobles con el rey al borde del fuego, cuando un viento abrió un ventanal y entró un pajarito que dio un vuelo por la estancia y de repente volvió a salir. El rey dijo a sus nobles: “Aquí tenéis un símbolo de nuestra vida. Venimos de la oscuridad, disfrutamos de un momento de calor y luz, y después volvemos a oscura.”
Uno de los nobles dijo: “No, señor, no es así: este pajarito viene de un nido cálido, ha pasado unos momentos en un ambiente que no es el suyo, y ahora ha vuelto en su nido. Éste es el sentido de nuestra vida.”
Venimos de Dios y volvemos a Dios.