Una mujer soñó que entraba en una tienda recién inaugurada y tuvo la sorpresa de encontrar a Dios detrás del mostrador.
—¿Qué vendéis aquí? —preguntó.
—Todo lo que tu corazón desee —respondió Dios.
Casi no se atrevía a creer lo que veía. Finalmente, la mujer se decidió a pedir lo mejor que un ser humano puede desear:
—Deseo la paz del espíritu, el amor, la felicidad, la sabiduría y la ausencia de cualquier temor.
Luego, después de unos momentos de vacilación, añadió:
—Todo esto no solo para mí, sino para todo el mundo.
Dios sonrió y le dijo:
—Me parece que no lo has entendido. Aquí no vendemos frutas. Solo vendemos semillas.
ANTHONY DE MELLO