Hoy, Señor, te damos gracias por la riqueza que la diversidad aporta a nuestras vidas.
Cada uno de nosotros es único, con talentos y capacidades especiales, pero también con limitaciones que nos recuerdan la importancia de ayudarnos unos a otros.
Te rogamos por todas las personas con diversidad funcional, para que encuentren siempre un entorno que los acoja, valore y respete. Que tengan la oportunidad de desarrollar su potencial y vivir plenamente, sin barreras ni prejuicios.
Ayúdanos a ser sensibles y solidarios, a escuchar con el corazón ya abrir la mente para aprender de los demás. Haz que nuestras acciones sean un reflejo de amor, empatía y comprensión.
Que ese día sea un recordatorio de que, juntos, somos más fuertes y que la verdadera riqueza está en aceptar y celebrar las diferencias.
Que nuestras palabras y gestos contribuyan a construir una sociedad más justa, más humana y más inclusiva.