Oración

La capacidad de desear se nos ha dado a todos y todas desde el primer momento de nuestra vida como personas. Y la vida se va desarrollando con una serie de deseos. Y no hay duda, y desde luego (porque ya lo experimentamos) que uno de los deseos más intensos y constantes es el deseo de experimentar satisfacción, gozo, gozo, alegría. Digas cómo se quiera.

La alegría plena y perfecta es la que estallará en nosotros cuando, al salir de nuestro mundo limitado e imperfecto, entraremos en el mundo sin límites ni imperfecciones. La alegría presente se da cuando vivimos o tomamos conciencia, que nos encontramos bien orientados en el camino hacia la perfecta alegría.

Para nosotros los cristianos, cuando tomamos conciencia de que damos buen sentido a nuestra vida, cuando adoptamos las actitudes de Aquel que, con sus actuaciones le llevaron a la vida plena, a la felicidad y alegría inestroncable de la resurrección. Aquel es Jesús de Nazaret que vivió momentos de satisfacción y dolor, y nos les enseñó a vivir con sentido. Y el Espíritu de Jesús, el Espíritu de amor nos sigue acompañando.