En un castillo cerca de los Alpes, en Pavía, nació esta lumbrera del siglo XI en una familia cristiana e ilustre. Los benedictinos fueron sus maestros. Anselmo iba adquiriendo ciencia y virtud. Cuando tenia 26 años, llegó a la famosa abadía de Bec. Pasado algún tiempo se hizo monje de aquella comunidad. Cuando al abad le hicieron obispo de Cantorbery, Anselmo ocupó el puesto de Abad. Estuvo así durante 15 años.
En aquellos tiempos, el abad era un gran señor, con una actividad social y política increíbles. Viajes, visitas a reyes y príncipes, acuerdos comunitarios en beneficio del pueblo. Cuando descansaba de estos trabajos, se retiraba al monasterio donde había fundado una escuela, en cuyas aulas, los hijos de los príncipes se codeaban con los alumnos más humildes.