Santo Toribio de Mogrovejo. Misionero (1538-1606)

Nació en Valladolid. Estudió derecho en Salamanca y le nombraron inquisidor mayor de Granada. Por lo mucho que ayudó a los presos, dijeron de él que era un encubridor. A sus 40 años le nombraron arzobispo de Lima y metropolitano de Perú. Así, tuvo la oportunidad de ser el más grande misionero de la nueva América. Fundamentalmente hizo dos cosas:

. Ser, como Carlos Borromeo, el animador de la aplicación del concilio de Trento. En poco más de 20 años celebró 15 sínodos diocesanos y reunió cuatro veces a los obispos de Sudamérica. Organizó misiones, levantó parroquias y luchó contra los colonizadores españoles que explotaban a los indios.

. Ser, como Francisco Javier, apóstol infatigable. Recorrió los Andes en largas caminatas por los valles y riscos. Traspasó ríos, abismos y montañas hasta llegar a los poblados; hablaba en la lengua nativa de la gente. Más de una vez estuvo a las puertas de la muerte, rodando entre rocas, perdido en el bosque, hundido en las lagunas. Después de la primera visita, volvía a confirmarlos en la fe. Una de las veces confirmó a una chica que se llamaba Rosa de Lima, y que llegó a ser santa.