Tal día como hoy, moría en la India Gandhi, asesinado por un musulmán fanático. Por una paradoja del destino, aquel hombre bueno vivió su vida desde la no-violencia siendo admirado y respetado por este motivo, caía victima de la violencia.
Gandhi fue abogado. De joven se trasladó a Sudáfrica donde comenzó a ejerces su profesión, orientando su vida desde actitudes pacifistas y no violentas. Allí, aprendió a defender el derecho de los pobres y a convivir con diversas etnias, haciéndose tolerante y respetuoso con todos. Pasados los años, regresó a la India, que por aquel tiempo era una colonia del imperio Británico. Trabajó sin descanso, siempre con medios no-violentos, por conseguir la independencia de su país. Y lo consiguió, demostrando de esta forma que su método era eficaz y dejaba a salvo la dignidad humana.
Vivió en medio de conflictos y tensiones pero supo resolverlos de forma no violenta. Porque su método no consiste en pensar que el mundo es una lugar sin problemas, sino en aportar formas pacíficas de resolverlos. Fue admirado por los suyos y por sus adversarios pasando a la historia como el creador de una nueva forma de vida no-violenta. Sin embargo en otras latitudes y otros tiempos antiguos, también existieron iniciativas de paz. El mismo 30 de enero, del año 9 atrás de Cristo, el emperador romano Augusto, inauguraba el altar de la Paz, erigido sobre el Campo de Marte. El emperador Augusto, pasó a la historia como creador de la paz. Pacificó su impero y supo respetar la cultura de los lugares por donde se extendía.