Se dice que San Valentín, fue un obispo que vivió alrededor del año 250 en el imperio Romano; murió decapitado por el emperador de turno. También se habla de su amor proverbial hacia todos los feligreses de su diócesis, especialmente los pobres.
Cuentan que le tocó en suerte una diócesis donde la gran mayoría de las personas eran analfabetas y que por este motivo no le importó escribir más de una carta de amor, a petición de los jóvenes enamorados que no sabían escribir. A raíz de este supuesto epistolario amoroso de los jóvenes de su diócesis, de la que el obispo San Valentín era amable intermediario, ha llegado la tradición que hace a San Valentín patrono de los enamorados.
Pero más allá de los orígenes de esta fiesta existe una realidad: el amor que nace entre un chico y una chica. Un tema a tener en cuenta porque es capaz de cambiar la vida de las personas, llenándolas de un sentido y una ilusión nueva.