Día internacional del hombre. De vivir para mí a vivir para los demás.

Se llama Ángel y fue un auténtico ángel para sus dos compañeros de escalada.

Habían ido a la montaña para alcanzar la cima de un alto picacho. Sus dos amigos escalaban mientras él le hacía fotos desde abajo. Ya al oscurecer, sufrieron los dos una horrible caída de veinte metros. Ángel  emprendió una veloz carrera al puesto de Guardia Civil más cercano en busca de socorro para sus compañeros. Dio el aviso y regresó a la montaña. Pero fue tal el esfuerzo y agotamiento que, a pesar de sus 18 años, los pulmones no le resistieron y cayó muerto, extenuado, al llegar al sitio donde estaban sus dos compañeros, uno muy gravemente accidentado. El auxilio llegó a tiempo -detrás de él- para salvar ambas vidas, gracias a la rápida reacción de Ángel”. Esta es una historia real, un gesto heroico que aumenta nuestra confianza en los hombres, en los jóvenes, capaces de hacer el mayor esfuerzo, de dar la vida por los amigos.