TREMP
Tremp es un pequeño pueblo de la provincia de Lleida. Si yo tuviera que pintar este pueblo, elegiría un hoja de color blanco. Primeramente pintaría el sol en en lo más alto, amarillo y rojo. Un poco más abajo pondría las montañas, de color verde y marrón. Y, en fondo, dibujaría el río, azul y brillante. Y el pueblo el dejaría de color blanco, señalando las filas de casas con lápices. Justo en medio sacaría la iglesia de en medio de las demás casas. Porque es la mayor y porque es la casa de Dios, que es más importante. Allí, en el centro, pondría a Josep Manyanet contemplando la sencillez de su pueblo. Lo pondría derecho como si estuviera caminando. Luego lo haría brillar todo y en bajo escribiría: “Tremp, de la provincia de Lleida. Aquí nació san José Manyanet el día 7 de enero de 1833.”
EL AGUA
El agua es ese líquido que viene de arriba. Los libros nos dicen que vive aquí abajo y que es muy juguetona. Y que se disfraza de nube y se columpia y en veces cae y nos moja. Por tanto, el agua viene de arriba, porque es de Dios que está arriba. El agua del bautismo viene todavía de más arriba. Y nos moja más adentro. Hace un piloto de charcos en el alma y deja su huella cuando ocurre. Esta huella se llama Espíritu Santo. Nos queda aquí, hermosa, profunda, reciente. A veces se nos olvida y parece que la perdemos, pero si buscamos un poco, la encontramos enseguida. José Manyanet fue bautizado, tal y como se hacía antes, el mismo día que nació. Para que no se olvidara, le pusieron el nombre de José. De esta manera cada una vez que le llamaban, recordaba que era de Dios y que Dios estaba con él mezclado con el agua del bautismo. Y mezclado con el nombre. JUAN HUESO, S.F.