Cántico de María

María dijo:

Mi alma magnifica al Señor,
mi espíritu celebra a Dios que me salva,
porque ha mirado la pequeñez de su sirvienta.

Desde ahora todas las generaciones
me dirán bienaventurada,
porque el Todopoderoso obra en mí maravillas.

Su nombre es santo,
y el amor que tiene a quienes creen en él
se extiende de generación en generación.

Las obras de su brazo son potentes:
dispersa a los hombres de corazón altivo,
derriba a los poderosos del solio
y exalta a los humildes.

Llena de bienes a los pobres,
y los ricos se vuelven sin nada.

Ha protegido a Israel, su siervo,
cómo lo había prometido a nuestros padres;
se ha acordado de su amor a Abraham
ya su descendencia para siempre.

María se quedó unos tres meses con Isabel,
y después volvió a su casa.

(Lc 1, 46-56).