Un océano bajo tierra

Bajo las arenas áridas del desierto del Sáhara —cualquier estudiante lo sabe— se extiende un inmenso océano.

Donde este gran acuífero subterráneo aflora en la superficie, allí florece un maravilloso oasis.

Pero bastaría perforar en cualquier lugar hasta encontrar agua, para hacer nacer a otros oasis tan exuberantes. Yendo tan a fondo como sea necesario.

En medio de la aridez de tanto desierto humano —esos desiertos formados por ciudades con millones de habitantes que van y vienen sin conocerse—, cada creyente es una torre de sondeo en busca del amor inagotable que es el Dios escondido , capaz de saciar todas las sets.

El desierto florecerá. Esta frase de la Biblia es siempre actual.

Se buscan perforadores.

J. LOEW Y J. FAIZANT