Cuando una persona tiene hambre, lo primero que hace es procurarse alimento. Pero ya sabéis qué le pasa si no come: se muere. Las personas cuidamos de nuestro cuerpo y eso es bueno, pero... ¿cuidamos del espíritu?
El espíritu también tiene su alimento y este alimento, además de los sacramentos, es la oración. Tal como suena. Orar es hablar con Dios. Todos tenemos necesidad de hablar. La palabra alimenta el espíritu, anima, hace que nos quedemos más tranquilos. Si nos pasa algo, se lo decimos a los amigos o a los padres. Si sentimos dolor o alegría, lo primero que hacemos es comunicarlo. La comunicación hace que los demás participen de nuestra alegría o de nuestra tristeza. Y eso nos libera. Punto.
Así, pues, orar es hablar con Dios. Dios no es un ser solitario que pase la vida encerrado en una habitación del cielo. Dios, que lo sabe todo, quiere relacionarse con nosotros. El problema es que mucha gente no sabe orar o se olvida de hacerlo. A veces nos limitamos a decir palabras, pero no ponemos el corazón. Y sin corazón, no hay oración ni nada.
Así que, te daré algunos consejos:
- Piensa que estás delante de Dios, que te escucha y entiende lo que le dices.
- Ponte cómodo y siéntete tranquilo, porque Dios no se escandaliza de lo que le decimos. Recuerda que Dios es nuestro Padre, no un señor extraño.
- A veces parece que no nos escucha, que no nos hace caso. Claro. Dios solo nos da lo que es bueno o lo que necesitamos. Somos nosotros los que debemos hacer caso a Dios, no al revés.
- Es mejor que no pidas solo cosas para ti. A Dios le gusta que nos preocupemos por los demás. Tú debes pedirle sobre todo que te haga bueno.
- Algunos piensan que Dios, como los hombres, tiene unos horarios. No es así. No hay horas concretas para orar. Sin embargo, aunque Dios no tenga horarios, nosotros sí los tenemos. Quiero decir que es mejor orar al comenzar el día para dar gracias por el sol, la lluvia y la vida. Y por la noche, para contarle todo lo que hemos vivido durante el día y para pedir perdón si hemos fallado en algo. Por la noche, nosotros decimos "buenas noches" al padre o a la madre, acompañando con un beso. Si Dios es nuestro Padre, también debemos decirle "buenas noches" y darle un beso.
- Si quieres orar sin seguir estos consejos, olvídalos, pero ora.
En la siguiente página te daré algunos ejemplos de oración. Que así sea.